sábado, 18 de enero de 2014

Musas

Cada quién tiene sus porqués y cada porqué tiene detrás otros motivos. Motivos de uno mismo o sacados a coalición por terceros que un terceto inspira. Es incoherente e inherente al autor no ver esta figura. Compadezco a quién escriba y no quiera verla, a quien la deja en el ángulo oscuro de su cabeza. Ella no tiene cuerpo, los tiene todos; pero solo la ves en los que quieres, por suerte y por la mayor de las desgracias. Salta de unas pupilas a otras, de un cuerpo a otra piel, a otra historia y a otros labios. Vive en tus entrañas, y vivirá en tu remordimiento hasta que solo veas nada. No hay alternativa en sus días. Píntala, escríbela y tócala, suspira cada eco de su aire, mira como Diana de caza, hace arcilla el suelo que pisa —nacen violetas rojas— de ahí naces tú, de su rastro que te guía a lo que nunca alcanzas, porque no quieres alcanzarlo pese que sea lo único que ansías.